Som Energia reivindica la respuesta colectiva frente a emergencias climáticas
21 outubro 2026
La cooperativa energética ha asumido el coste de las facturas de luz de socias afectadas por episodios climáticos extremos y defiende que la respuesta frente a una emergencia debe ser inmediata, más allá de las obligaciones establecidas por la normativa.
La cooperativa anima a las socias a sumarse al donativo voluntario para reforzar el compromiso colectivo con un modelo energético más justo, solidario y centrado en las personas.
Ante el incremento de episodios climáticos extremos y las consecuencias que tienen sobre la vida cotidiana de miles de personas, Som Energia ha activado medidas extraordinarias de apoyo a sus socias afectadas para situaciones de emergencia, como la DANA de 2024 de hace dos años y la borrasca Leonardo.
Durante la DANA, que afectó especialmente la Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha y Andalucía, con 1.477 personas afectadas, la cooperativa decidió dejar de emitir la factura de luz correspondiente al mes siguiente a las socias damnificadas, asumiendo el coste de 71.276 euros. Esta medida de justicia climática permitió aliviar una carga económica en un momento en el que muchas familias afrontaban pérdidas materiales, interrupciones de suministro o dificultades para volver a la normalidad. Posteriormente, ante los efectos de la borrasca Leonardo, que afectó especialmente a Extremadura y Andalucía y 133 personas, Som Energia volvió a activar medidas de apoyo, asumiendo el coste de 8.795 euros para las personas socias.
“En situaciones de emergencia, la pregunta no debería ser solo qué estamos obligados a hacer, sino qué podemos hacer para dar apoyo a las personas que foman parte de nuestra comunidad. Cuando una persona está afrontando las consecuencias de un desastre natural, la factura energética no puede convertirse en una preocupación añadida”, afirma Clara Nualart, miembro del equipo técnico de la cooperativa. Estas actuaciones forman parte de la voluntad de Som Energia de aplicar un modelo energético basado en la proximidad, la solidaridad y la responsabilidad colectiva. La cooperativa considera que las empresas energéticas tienen un rol relevante en momentos de crisis, especialmente en un context en el que los episodios vinculados a la emergencia climática son cada vez más frecuentes e intensos.
Nualart añade que “nos cuesta entender que, ante situaciones que requieren de una respuesta rápida y humana, las compañías con más capacidad y recursos no activen mecanismos de apoyo que pueden marcar una diferencia real en la vida de las personasb afectadas. La transición energética también implica decidir qué tipo de relación queremos construir con la ciudadania”. Para Som Energia se trata de una cuestión de justicia climática: es necesario evitar que los costes de una crisi acelerada per los grandes actores económicos recaigan directamente sobre las personas más vulnerables. Frente a la injusticia climática que permite que en unos pocos concentren los beneficios mientras la ciudadania encaja sus prejuicios, la cooperativa asume que estas decisiones tiene un impacto económico directo en sus cuentas, pero reitera que forman parte de su compromiso fundacional con las socias y con el modelo cooperativo. En total, las medidas activadas han alcanzado una aportación de 73.000€, correspondiente a más de 1.400 facturas.
La cooperativa mantiene el compromiso de activar medidas similares siempre que sea posible frente a futuras situaciones de emergencia, analizando cada caso y priorizando el apoyo a las personas afectadas. “Sabemos que una factura asumida no resuelve todas las consecuencias de una catástrofe, pero es una manera concreta de estar al lado de las personas cuando más lo necesitan”, concluye Nualart.
La experiencia de la DANA también pone sobre la mesa la responsabilidad de las empresas y las administraciones públicas frente a emergencias climáticas.
En un contexto en el que la rapidez de la respuesta puede marcar una diferencia importante en la vida de las personas afectadas, disponer de mecanismos de actuación ágiles y efectivos es fundamental. Isabel Vilaseca, del equip jurídico de Som Energia, destaca la importancia de que las empresas puedan mobilizar recursos y adoptar medidas de apoyo sin dilataciones innecesarias: “En una situación de emergencia, la capacidad de reacciones con rapidez es fundamental.
Las empresas pueden actuar con agilidad para poner recursos a disposición de las personas afectadas y esta capacidad también conlleva una responsabilidad. Aparte de cumplir con las obligaciones legales, hay que entender qué papel puede tener cada organización para contribuir a la recuperación de las personas y de las comunidades”. Vilaseca también subraya que esta exigencia de diligencia debe interpelar las administraciones públicas: “La respuesta frente a una catástrofe no puede depender únicamente de la iniciativa de las empresas o de la solidaridad de la ciudadania. Las administraciones públicas tienen la responsabilidad esencial y deben disponer de los mecanismos necesarios para actuar con dilegencia, coordinar los recursos y garantizar que la ayuda llegue a las personas afectadas con la máxima celeridad posible”.
Para Som Energia, la respuesta frente a las emergencias climáticas no puede limitarse a la actuación posterior al desastre. En un contexto de incremento de los riesgos climáticos, es necesario reforzar la prevención, la capacidad de respuesta y la cooperación entre los distintos actores sociales, económicos e institucionales.
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