Som Energia alerta sobre los riesgos de desvirtuar el modelo de comunidades energéticas y apuesta por una gestión autorizada, transparente y al servicio de la ciudadanía

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17 febreiro 2026

Fotografia de la Comunidad Energética de Torreblanca Ilumina en Sevilla.

La cooperativa considera esencial recuperar la esencia de las comunidades energéticas para garantizar una transición energética justa y ciudadana

Som Energia advierte que la expansión acelerada de las comunidades energéticas, aunque representa una oportunidad clave para democratizar el sistema energético, conlleva riesgos si no se preserva su carácter verdaderamente ciudadano. En un contexto marcado por la llegada de fondos públicos y por el creciente interés de diversos actores económicos, la cooperativa defiende la necesidad de garantizar una gestión profesional y autorizada que asegure la transparencia, la participación efectiva y el uso responsable de los recursos, siempre con el objetivo de poner la energía al servicio de las personas y del territorio. Las comunidades energéticas se han consolidado como uno de los instrumentos más prometedores para avanzar hacia un modelo energético más sostenible, descentralizado y participativo. Impulsadas por la normativa europea y respaldadas por distintas políticas públicas, estas iniciativas tienen como objetivo empoderar a la ciudadanía y al tejido local para que puedan producir, gestionar y consumir energía renovable en su propio territorio, generando beneficios sociales, ambientales y económicos compartidos.

Sin embargo, diversos informes recientes alertan de que el despliegue de las comunidades energéticas no siempre está alineado con este espíritu fundacional. Estos estudios, elaborados por consultoras especializadas en sostenibilidad, políticas públicas y transición ecológica, advierten sobre el creciente riesgo de captura corporativa de este modelo, es decir, el uso del marco legal de las comunidades energéticas por parte de actores con intereses principalmente económicos, que desvirtúan su carácter democrático y ciudadano. La falta de definiciones jurídicas precisas y de mecanismos de supervisión suficientes ha permitido que empresas del sector energético tradicional impulsen proyectos que, aunque se presentan como comunidades energéticas, no garantizan una participación efectiva de la ciudadanía ni un retorno real al territorio. Esta situación puede comprometer la credibilidad del modelo y generar confusión entre las administraciones y las personas usuarias.

En España, esta problemática ha sido analizada en profundidad en el informe Comunidades Energéticas Fake, elaborado por Amigas de la Tierra con TRAZA Consultoría. El documento pone de manifiesto que una parte relevante de las subvenciones públicas destinadas a fomentar comunidades energéticas ha sido canalizada a través de filiales de grandes corporaciones energéticas. En algunos casos, estos proyectos no aseguran una gobernanza democrática ni un impacto social positivo proporcional a los recursos públicos recibidos, lo que abre un debate necesario sobre el uso de los fondos destinados a la transición energética. Roger Reixach, miembro del equipo técnico de Som Energia, manifiesta que “desde nuestra cooperativa, reafirmamos nuestro compromiso con este horizonte y con el desarrollo de comunidades energéticas transparentes, bien gestionadas y orientadas a generar un impacto positivo y duradero en los territorios donde operan”.

Ante este contexto, Som Energia considera imprescindible reforzar el marco que regula las comunidades energéticas para garantizar que cumplan su función social. Las comunidades energéticas deben ser espacios de participación real, pero también deben contar con una gestión profesional, responsable y plenamente alineada con la normativa vigente. La gestión por parte de entidades autorizadas, con capacidad técnica y experiencia acreditada, es clave para asegurar la correcta administración de los recursos energéticos, la seguridad jurídica de los proyectos y la transparencia en la toma de decisiones. La transición energética requiere modelos sólidos, fiables y arraigados al territorio. Cuando las comunidades energéticas se gestionan adecuadamente, pueden convertirse en una herramienta muy poderosa para reducir la dependencia energética, combatir la pobreza energética y reforzar la economía local. Tal como afirma Roger Reixach, “la energía es el pilar fundamental de la economía, y las comunidades energéticas serán la principal fuente de expansión de la economía social si estas logran consolidarse y convertirse en motor principal de la transición energética”.

Som Energia forma parte de la cooperativa Som Comunitats, una iniciativa que acompaña y da apoyo a las personas, entidades y administraciones que quieren impulsar una Comunidad Energética. Desde este espacio se ofrecen recursos, asesoramiento y herramientas para facilitar la creación y el desarrollo de proyectos colectivos de energía renovable arraigados al territorio.

Para cualquier información adicional, puedes ponerte en contacto con nosotros enviando un correo electrónico a cristina@somosfeas.com / mireia@somosfeas.com.

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